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Sin categoría

Vivir…

Vivir católico

Vivir en gracia de Dios

Lo más importante para un hombre, lo único importante en definitiva es vivir en gracia de Dios, vivir y morir en gracia de Dios. Porque si perdemos la gracia santificante, hemos perdido todo. Inútilmente Dios nos ha creado, inútilmente Jesús nos ha redimido, inútilmente el Espíritu Santo nos ha santificado. Somos un verdadero fracaso. Esto sí que es fracasar. Porque en esta vida los hombres creen que los fracasos son un matrimonio separado, una carrera abandonada u otras cosas por el estilo. Pero no, el verdadero fracasado es el que vive en pecado mortal, que ha perdido la gracia, y si muere en ese miserable estado se condenará para siempre en el Infierno.

Cuando estamos en gracia de Dios, Dios habita en nosotros, somos templos del Espíritu Santo y objetos del amor de Dios. Cuando estamos en pecado mortal somos dignos de la ira divina y el demonio mora en nuestra alma y tiene poder para influir en nuestra vida y en nuestros asuntos.

Entonces ¡qué importante es que vivamos cumpliendo los Diez Mandamientos y las enseñanzas de Jesús en el Evangelio y jamás cometer un pecado grave! Y si tenemos la desgracia de cometerlo, entonces no dejemos la confesión para más adelante, sino hagamos un acto de contrición perfecta, es decir pedirle a Dios perdón por el pecado, por amor a Él, por haberlo ofendido y no por miedo al Infierno; con el firme propósito de confesarnos cuanto antes con un sacerdote.

Si viéramos lo que es un alma en pecado mortal, quedaríamos aterrorizados.

En estos tiempos se ha perdido conciencia del pecado, se comete como si nada fuera y ya no se confiesa.

Ojalá sintamos todavía remordimientos cuando cometemos un pecado, porque es señal de que el Espíritu Santo nos guía, ya que el remordimiento es un don del Espíritu Santo para llevarnos al arrepentimiento y a la salvación.

Así que no juzguemos a alguien como rico o pobre según el mundo, es decir, según lo material; sino que debemos juzgar la riqueza o la pobreza según ese hombre esté o no esté en gracia de Dios. Si está en gracia de Dios es la persona más rica del universo. Si está en pecado mortal es el ser más pobre del mundo.

Recemos mucho por los pecadores, para que vean el lamentable estado en que se encuentran sus almas y se conviertan y se salven, porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.capilla-de-campo-tecnotech-constructora-2015-2-10-2-5-15-1


Pequeñez…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Pequeñez.

6 DE JUNIO DE 1920

“Ámame en tu pequeñez, y así Me consolarás”.

Comentario:

El Señor no busca grandes cosas de nosotros, sino que lo amemos con todo el pobre corazón nuestro, pues para grande está Él, que es infinito. Nosotros, en cambio, debemos amarlo con nuestra pequeñez, y Él estará contento de nosotros, pues se inclina hacia los humildes, y a los pobres los colma de bienes. Seamos pequeños si queremos ser grandes a los ojos de Dios. El hombre nunca es tan hombre como cuando está de rodillas ante Dios. Y lo más alentador de esto es que de esta forma, amando sencillamente a Jesús, consolaremos Su Corazón tan herido por los pecados y las ingratitudes de los hombres. No es difícil consolar a Nuestro Señor, basta una palabra de amor, un gesto, una oración, y Él nos lo agradecerá eternamente. Consolemos al Amor.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.tt


Camino…

MEDITACIÓN DE HOY

Camino.

Desde los siete años sentía la suprema llamada de Dios, la gracia de la vocación a la vida consagrada. A los siete años por primera vez oí la voz de Dios en mi alma, es decir, la invitación a una vida más perfecta. Sin embargo, no siempre obedecí la voz de la gracia. No encontré a nadie quien me aclarase esas cosas.

El decimoctavo año de mi vida, insistente pedido a mis padres el permiso para entrar en un convento; una categórica negativa de los padres. Después de esa negativa me entregué a las vanidades de la vida sin hacer caso alguno a la voz de la gracia, aunque mi alma en nada encontraba satisfacción. Las continuas llamadas de la gracia eran para mí un gran tormento, sin embargo intenté apagarlas con distracciones. Evitaba a Dios dentro de mí y con toda mi alma me inclinaba hacia las criaturas. Pero la gracia divina venció en mi alma.

Una vez, junto con una de mis hermanas fuimos a un baile. Cuando todos se divertían mucho, mi alma sufría [tormentos] interiores. En el momento en que empecé a bailar, de repente vi a Jesús junto a mí. A Jesús martirizado, despojado de sus vestiduras, cubierto de heridas, diciéndome esas palabras: ¿Hasta cuándo Me harás sufrir, hasta cuándo Me engañarás? En aquel momento dejaron de sonar los alegres tonos de la música, desapareció de mis ojos la compañía en que me encontraba, nos quedamos Jesús y yo. Me senté junto a mi querida hermana, disimulando lo que ocurrió en mi alma con un dolor de cabeza. Un momento después abandoné discretamente a la compañía y a mi hermana y fui a la catedral de San Estanislao Kostka. Estaba anocheciendo, había poca gente en la catedral. Sin hacer caso a lo que pasaba alrededor, me postré en cruz delante del Santísimo Sacramento, y pedí al Señor que se dignara hacerme conocer qué había de hacer en adelante.

(Santa Faustina Kowalska – Diario, #7-9)

Comentario:

El mundo atrae con sus seducciones y hay que saber despreciarlas y seguir el llamado de Dios, ya sea para la vida religiosa o cualquier cosa que el Señor nos mande, porque seremos felices cuando sigamos la voluntad de Dios, y siempre estaremos disgustados si desobedecemos sus mandatos, porque Él bien sabe cuál es el mejor camino para llegar al Cielo y qué caminos nos llevarían derecho a la boca del Infierno.bbb


Pureza…

Tema de hoy

La pureza.

Hoy el mundo se burla de esta virtud, porque por todos los medios de comunicación social, especialmente la televisión, exalta y promueve toda clase de impureza. Pero el sexto mandamiento no ha sido abolido por Dios, sigue en vigencia, y los que no lo cumplen pecan gravemente y, si mueren en ese estado, se condenan para siempre al Infierno.

El demonio de la lujuria ha sabido introducirse en todas partes y ya todas las naciones se han embriagado con su copa. La moda, cada vez más provocativa y escandalosa, ya no tiene reparos en nada, y así se hace cada día más difícil mantenerse en pie en este pantano que es el mundo actual. Hoy más que nunca este mundo está en poder del Príncipe de las tinieblas, de Satanás, que reina casi sin oposición.

Pero dice el Apocalipsis que en este tiempo aparece en el cielo un gran signo, una Mujer vestida de Sol. Es la Virgen, que viene en ayuda de sus hijos y a combatir al demonio y todos sus secuaces. Ahora, el que quiera conservarse puro y casto debe, necesariamente, cobijarse bajo su manto, porque Ella es la Virgen Pura que transmite su pureza inmaculada a sus hijos y devotos.

Ya dice el Señor en el Evangelio que si nuestro ojo está malo, todo nuestro ser estará en tinieblas, y es por el sentido de la vista que entra el pecado. Por eso, para preservarnos de este mal, es necesario que acostumbremos a los ojos a las miradas puras y honestas, evitando todo espectáculo o imagen obscena o peligrosa para la conservación de esta virtud.

No descendamos al abismo con la mayoría, pues hoy la mayor parte de la humanidad desciende más bajo que los brutos y una mínima parte es la que sube hacia Dios. No hay términos medios: o se sube o se baja, nunca en la vida espiritual se queda uno estancado, sino que o avanza o retrocede. Ya lo dice Jesús en el Apocalipsis: Que el santo se santifique más, y que el pecador peque más aún, vengo pronto.

¡Ave María purísima!
¡Sin pecado concebida!Atardecer...


Oraciones…

Quince minutos con María

Dios y María.

Madre mía, el Señor está contigo, pues Jesús ya no puede vivir sin Ti, ni tú sin Él; y donde está Jesús, estás tú, y donde estás tú, está Jesús. Por eso hoy vengo aquí, a tus pies, y te pido que me muestres el Fruto bendito de tu vientre, Jesús, porque tengo necesidad de este Fruto para caminar por este mundo y no sentirme solo. Necesito su alegría y bondad que me consuelen en este mundo que cada vez se pone más frío y egoísta, lleno de odio y maldad. Entonces vengo a ti para que me des fuerzas para no volverme malo a pesar de todas las pruebas que tengo que pasar en este mundo, sino que me mantenga bueno y honesto, fiel cumplidor de los Diez Mandamientos, para heredar la Vida eterna y al final de mi vida ir a gozar de Dios y de ti, para siempre en el Cielo. Tú conoces toda mi vida, porque estando en el Cielo ves todo en Dios. Entonces te pido por favor que me guíes y que tomes mi vida bajo tu amparo. Te entrego mi pasado y sus pecados, y mi futuro y sus inseguridades, y ya que tú ves el porvenir de cada alma y de todos los acontecimientos humanos que sucedieron, suceden y sucederán, te ruego encarecidamente que me ayudes a lograr mi salvación eterna y la de toda mi familia y seres queridos, y que en medio de esta batalla que es la vida terrena, me cuides y cuides a los míos de las astucias de la serpiente infernal. ¡Te amo, Madre mía y me entregó completamente a ti! ¡Piedad de mí!aaa.jpg


Regina Coeli…


Lectura…

Lectura espiritual

Ejemplo 4.

La madre que pedía la conversión de su hijo

En uno de los primeros meses del año 1973, en un sanatorio de una ciudad castellana, estaba enferma una señora a la que visitaba todos los días un hijo espiritualmente desgraciado, pues llevaba una vida de completa disipación y total apartamiento de los preceptos religiosos, constituyendo esto la preocupación constante y angustiosa de la madre.

Una religiosa, que también estaba en el Sanatorio y se enteró del caso, entregó a la aludida señora unas estampas sobre la devoción de las tres Avemarías con objeto de que encomendase la solución del asunto a la Santísima Virgen, rezándolas diariamente y dando a su hijo una de esas estampas con la recomendación de que hiciera lo mismo.

Así lo hizo la acongojada madre, suplicando encarecidamente a la Virgen María la conversión de su hijo y obsequiándola con el rezo de las tres Avemarías.

Pasados unos días tuvo conocimiento de que habían sido anunciados unos “Cursillos de Cristiandad” para jóvenes, y con gran ilusión le pidió a su hijo que se inscribiese para asistir a ellos, pero el joven se negó rotundamente, exclamando: “Déjame, madre, de tonterías; deja que viva la vida, que para mí tiene tantos atractivos; ¡qué tengo que hacer yo en semejantes cursillos!”…

La madre del “descaminado”, sollozando por este fracaso, contó a la religiosa que le había dado las estampas de las tres Avemarías lo sucedido, y juntas continuaron rezándolas pidiendo fervorosamente a la Madre de Dios su mediación en favor de esa alma desdichada… Y, cual no sería su grata sorpresa, cuando, precisamente, el día en que terminaba el plazo para las inscripciones, el hijo dice a la madre: “Bueno, sólo por darte gusto, iré a perder el tiempo en esos inútiles cursillos que tanto empeño tienes en que tome parte…”

Va, al fin, el joven con desgana a inscribirse, y le manifiestan que ya no hay plaza disponible, pues se han cubierto todas. Ante esto, iba a retirarse el interesado (contento en el fondo por liberarse de su compromiso y poder justificarse a ojos de la madre), cuando le mira el Padre Director y le dice que “no sabe por qué, pero que siente que le tiene que admitir”, y en efecto, fue admitido y practicó aquellas jornadas de espiritualidad, con tan feliz resultado que, una vez terminadas, se presentó a su madre como “un hombre nuevo”, completamente regenerado y decidido a no apartarse de la Ley de Dios.

El santo gozo de la madre fue inmenso; y el hijo “revivido” es hoy un entusiasta propagador de la devoción de las tres Avemarías, cuya eficacia proclama reconociendo que por la intervención de la Virgen Santísima obtuvo la gracia de Dios.Tulip-filed