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Sin categoría

Salmo…

Salmo 22(21),8-9.17-18a.19-20.23-24.

Los que me ven, se burlan de mí,
hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
«Confió en el Señor, que Él lo libre;
que lo salve, si lo quiere tanto.»

Me rodea una jauría de perros,
me asalta una banda de malhechores;
taladran mis manos y mis pies.
Yo puedo contar todos mis huesos.

Se reparten entre sí mi ropa
y sortean mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
«Alábenlo, los que temen al Señor;
glorifíquenlo, descendientes de Jacob;
témanlo, descendientes de Israel.»can-stock-photo_csp14614055

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Promesas…

Promesas divinas.

Estamos en tiempos muy difíciles y esta página lleva buenas enseñanzas y consuelo a muchas personas. Además queremos que este sitio siga libre de publicidad y, por lo tanto, se mantiene sólo gracias a las donaciones voluntarias.

Si usted envía su donativo, participará de los frutos espirituales de esta Obra, ya que estará colaborando con su mantenimiento y difusión, y se ganará las promesas a los que propagan las devociones que contiene este sitio, que son las siguientes:

Sagrado Corazón de Jesús:

“Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él”.

Siete Dolores de María:

“He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos ‘su eterna consolación y alegría'”.

Divina Misericordia:

“A las almas que propaguen la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa protege a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso”.

“Las almas que adoren mi Misericordia y propaguen la devoción a ella invitando a otras almas a confiar en mi Misericordia, no experimentarán terror en la hora de la muerte. Mi Misericordia les dará amparo en este último combate”.

Santo Rosario:

Nos dice María Santísima: “Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán Mi auxilio en sus necesidades”.citywallpaperhd.com-18


Salvar…

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A veces vemos tanto mal en el mundo que quisiéramos hacer algo para detener, o al menos atenuar tanto mal. Y generalmente nos parece que la solución estaría en el hacer algo, en actuar de alguna manera. Y si bien eso es en parte cierto, lo que debemos tener en cuenta es que el cambio del mundo no depende tanto de obras exteriores.
Veamos si no la vida de Jesús y María. Ellos cambiaron el mundo, pero sin hacer cosas estrepitosas, pues la Virgen era una muchacha humilde de Palestina que actuó en lo escondido. Y Jesús, si bien evangelizó e hizo milagros, no lo realizó en todo el mundo, sino sólo en una pequeña parte de él. Pero ambos, Jesús y María, fueron santos, quisieron vivir su vida oculta en el trabajo, la oración, los sacrificios y renuncias y, sobre todo, amando muchísimo a Dios y a los hermanos.
También podemos, y debemos, hacer otro tanto nosotros. Entonces cuando nos venga la idea de “hacer algo” y nos veamos como impotentes ante tanto que se debe cambiar, no pensemos en que somos inútiles y pequeños, ni que nuestras obras tienen que hacerse a escala mundial materialmente hablando, sino que si nos dedicamos a santificarnos, con ello hacemos muchísimo por el mundo, por nuestra patria y por nuestra familia.
Jesús venía a salvar el mundo, pero sin embargo durante treinta años de su vida lo pasó oculto en una vida común y corriente, haciendo extraordinariamente bien lo que debía hacer.
Nosotros debemos “copiarnos” de Jesús y de María y tratar de vivir una vida oculta, centrada en Dios, amándolo sobre todas las cosas, y orando en todo tiempo y mucho, puesto que así se salva el mundo.
Santa Teresita del Niño Jesús ha sido declarada por la Iglesia como “Patrona de las Misiones”, siendo que esta “santita” no salió nunca de su convento de clausura a evangelizar. Con esto la Iglesia nos quiere decir esta gran verdad: que para ser apóstol y cambiar el mundo, no son imprescindibles obras exteriores y estrepitosas, puesto que los grandes cambios en la historia, generalmente fueron forjados en lo oculto de los conventos, en la cotidianeidad y santidad de personas simples que hicieron lo que tenían que hacer, y que quizás su obra no fue reconocida en vida, sino después de su muerte. Y aquí también debemos recordar las palabras del Señor cuando nos dice que si el grano de trigo no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto. Tampoco Jesús logró demasiado en su vida mortal, y lo constatamos cuando en la Cruz muere en medio de numerosos enemigos, y sus discípulos traicionándolo o huyendo. Pero sin embargo, después de su muerte y resurrección, dio, y sigue danto, copiosísimos frutos.
Pensemos en estas cosas y no nos descorazonemos si nos parece que no podemos hacer nada por el mundo, porque esto no es así, sino que podemos hacer mucho por la salvación del universo todo.


Perdón…

Dios es bueno y nos ama

Perdón.

Si Dios Padre ha enviado a su Hijo Único a la cruz para perdonarnos y así salvarnos, no podemos ahora dudar de su amor y su perdón hacia nosotros, puesto que Dios es Dios y no cambia.

Dios, cuando más demuestra su divinidad, es justamente en el perdón de los pecados, pues sólo Él puede perdonarlos.

Entonces si cometemos un pecado, no estemos lamentándonos y entristeciéndonos, sino arrojemos todas nuestras miserias al horno ardiente de la Misericordia de Dios, para obtener el Perdón y vivir felices, sabiendo que Dios destruye el pecado cuando le pedimos perdón con arrepentimiento.

¡Qué bueno que es Dios! Pero el demonio, envidioso de nosotros y con odio a Dios, nos pone en la mente la idea de que Dios es malo y castigador, siendo que Dios sólo castiga cuando se ve obligado a ello, y que siempre sus castigos no son por maldad sino movidos por bondad y amor, y para el bien de la criatura, pues es mejor ser reprendidos en este mundo, que serlo para siempre en el Infierno.

Es lógico que cuando pecamos, enseguida venga el demonio y nos diga: “¡Mira lo que hiciste!”, “¡Siempre igual, no cambias nunca, eres un desagradecido!”, etc., todas ideas que tratarán de llevarnos al desaliento y a la desconfianza en el amor de Dios y en su perdón.

No le demos el gusto al diablo y en lugar de lamentarnos, arrojémonos a los brazos de Dios con un acto de sincero amor, como el niño que confía en que su padre es bueno y no lo castigará por sus travesuras que ha cometido y de las cuales está arrepentido sinceramente.d6ffcb5228d6e5c43efc5cfbdbadefa8


Mensaje…

Correo – carlosfulltime-@outlook.com


Mensaje…

Mensaje sobre el Santo Rosario

Promesa de la Santísima Virgen María a los que rezan el Santo Rosario

3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado y se vencerá a todas las herejías.

Comentario:

El Rosario es el arma de combate de las batallas espirituales de los Últimos tiempos, es decir, de estos tiempos en que nos encontramos ahora. Si deseamos hacer el bien y no encontramos la forma adecuada, tomemos en las manos el Rosario y recémoslo que, aunque parezca que hacemos poco, en realidad hacemos mucho. El Rosario nos santifica y nos aleja del pecado, haciéndonos correr ligeros por el camino de la santidad. Tenemos que quemar etapas rezando el Rosario, ya que al rezarlo avanzamos a grandes pasos por el camino que Dios nos ha señalado y rescatamos muchas almas del poder del Maligno. La Virgen, en todas sus apariciones nos pide que recemos mucho el Rosario. Si Ella lo pide tanto y tan insistentemente es porque aquí hay un misterio y una gran gracia. Con ello nos quiere indicar que el Rosario es la solución a TODOS los problemas. Recemos el Rosario y comprobemos por nosotros mismos los frutos que de su rezo se derivarán.desde_ahi_se_ve_una_de_las_panoramicas_mas_bonitas_del_mundo_4931_630x


Lentejas…

Por un plato de lentejas.

Leemos en la Sagrada Escritura que Esaú vendió su primogenitura a su hermano por un plato de lentejas. Y no pocos hoy venden su fe, su alma, por un beneficio material.

La fe no se negocia. El alma no se vende. No sería de extrañar que si aparece el Anticristo dando un bienestar material, sean legiones los que lo sigan y adoren. Muchos venden su alma al diablo con tal de tener pan y circo, y eso lo saben muchos gobernantes, precursores de aquél antagonista último del Señor.

¿Se puede ser marxista y hombre de bien? No. ¿Se puede ser comunista y católico? No. Sin embargo muchos creen que sí. Pero el marxismo es un error diabólico, porque se basa en el odio, que no puede tener origen sino en Satanás. Odio entre clases, odio entre sexos, odio a la justicia, odio, odio y más odio. Por lo tanto vemos que son incompatibles el ser cristiano y hombre de bien y el ser marxista o comunista. Porque disfrazando esta perniciosa doctrina bajo el manto de bien social o de favorecer a los pobres, en realidad no se ama a los pobres, sino se siembra odio por todas partes, y sabemos que la fuente del odio es el demonio.

Se está llevando a cabo una revolución mundial, que quiere poner todo patas arriba, en espera del Anticristo. Por eso tenemos que estar atentos y ser astutos como serpientes y no dejarnos engañar por la cantinela que a todas horas y por todos los medios de comunicación nos cantan, tratando de convencernos de que es bueno seguir a la Bestia, de que es bueno ser secuaz del Dragón rojo del Apocalipsis, a saber, el ateísmo marxista.

Recordemos que el Anticristo se presentará como salvador del mundo y como seductor, que seducirá a muchísimos, y ojalá no seamos nosotros de su número.

El trigo y la cizaña están muy mezclados, no sólo en el mundo, sino también dentro de la misma Iglesia, y es por eso que vemos cosas graves en el seno de la Iglesia, y lo que no vemos quizás sea más grave aún.

Pero a no temer porque hay promesa fiel de Jesús que las puertas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia. El triunfo será de Dios que, por medio de María Santísima, aplastará la cabeza de la serpiente maldita y vendrá al mundo el Reino que pedimos en el Padrenuestro. Pero para ello tendremos que pasar por la Gran Tribulación que ya ha comenzado y cuyo epílogo no está quizás lejano.

Nunca como en estos tiempos se hace tan necesario vigilar y orar, pues el demonio, como león rugiente, anda en torno nuestro buscando a quién devorar.londresiluminado