Just another WordPress.com site

Sin categoría

Salmos…

Partículas de Salmos

Palabras de Jesús. 

Dios mío, Dios mío. ¿por qué me has abandonado? Los gritos de mis pecados alejan de mí el socorro. Dios mío, clamo de día, y no respondes; de noche también, y no te cuidas de mí. (Salmo 21, 2-3). 

Comentario: 

Estas palabras del salmista las pronunció el Señor desde la cruz, mostrando cómo, por haberse cargado con los pecados de los hombres, el Padre eterno lo abandonó.

¡Qué tremenda fue la Pasión de Jesús, que no tuvo alivio de ninguna clase y el sufrimiento fue infinito, como sólo un Dios lo puede padecer!

También nosotros, en alguna circunstancia de la vida podemos creer que Dios nos ha abandonado, y preguntar como el salmista a Dios: ¿por qué me has abandonado?

Pero Dios no abandona a su criatura, y tampoco abandonó a Jesús, aunque todo parecía que sí. Y también al alma, sometida a la oscuridad de la prueba, le parece que Dios la ha abandonado, que el Señor la ha rechazado, y es entonces cuando el demonio se insinúa y aprovecha ese momento de debilidad del alma, para tentarla y tratar de hacerla desesperar.

Ahora que estamos en la luz, hagamos acopio de confianza en Dios para cuando llegue esta prueba en que nos parezca que Dios nos abandona. Entonces en aquel momento recordemos que el Señor no puede abandonarnos jamás, aunque así nos lo parezca.

¡Bendito sea Dios!

Imagen


Imagen

Wednesday…

Wednesday...

es muy lindo poder saludar a mis amistades y decirles…
buenos días y felíz miércoles para todos ustedes…
deseándo de que pinten sus vidas color esperanza…
Dios los bendiga, amén…

is very nice to be able to greet my friends and tell them …
good morning and happy Wednesday to you all …
Desiring of colored paint their lives hope …
God bless you, Amen …


Minientrada

Forgotten Truths

The judgment of God.

We spoke yesterday of the formidable problem of death, and say that if considered pagan eyes, is the most terrible thing of all the terrible things in the light of the Catholic faith, provided with Christian eyes, is likeable and desirable, say the world what you want. For the Christian, gentlemen, death is to begin to live, is the transition to immortality, entry into real life.

Death is a phenomenon more apparent than real. Only affects the body but not the soul. The soul is immortal, and the same body dies provisionally, for a great dogma of the Catholic faith tells us that in his day will come the resurrection of the flesh. So, in the end, death itself no importance: it is a simple transition to immortality.

But now we come to meet another formidable problem. And that really is serious, gentlemen, that really is awful: the problem of God’s judgment.

It is revealed by God. It consists in the very sources of revelation. The apostle Paul says that “it is appointed by God for men to die once, and after death the judgment.” (Heb 9, 27). What has God revealed through the Apostle Paul, and inexorably fulfilled.

A few years ago died in Madrid an exemplary religious. He died as he lived: holy. But a few hours before he died, he was asked: “Father, are you worried to death, scared to death?” And the Father said: “Death does not concern me nothing, less or more. What concerns me greatly is the custom. After death I will have to go through customs of God and I recorded the luggage. That does worry me. “

There will be two judgments, gentlemen. The particular judgment, referred to by St. Paul in the words just quoted, and the universal judgment, which, with great detail, personally described in the Gospel our Lord Jesus Christ, who acts on him Supreme Judge of quick and dead .

There will be two judgments: the particular judgment and the final judgment or universal.

St. Thomas Aquinas, the Prince of Catholic Theology, admirably explains why these judgments. There may be more reasonable. Because the individual is a particular human person, but also a society member. As individual as particular person carries a personal judgment affects him exclusively to him: and this is the particular judgment. But as a member of society, which may have offended with his sins, or on which beneficially influenced his beneficent action, must also undergo a universal judgment, public, solemn, to receive, before the whole world The reward or punishment deserved. This second trial, the universal, will be much more solemn, more cumbersome, but, of course, has far less importance than the purely personal and private. For in the particular judgment, gentlemen, is where you will decide our eternal destiny. The universal judgment will only confirm, ratify the sentence that definitely has given us each in our own particular judgment. Therefore, as individuals, as human beings, we’re much more the particular judgment that universal judgment. And he come to speak this afternoon. I’ll do a summary of the theology of the particular judgment, orderly proceeding based on a series of questions and answers.

(From “The Mystery of the beyond” – P. Royo Marín)

Imagen


Verdades olvidadas…


Verdades olvidadas

El Juicio de Dios. 

Hablábamos ayer del problema formidable de la muerte, y decíamos que, si considerada con ojos paganos, es la cosa más terrible entre todas las cosas terribles, a la luz de la fe católica, contemplada con ojos cristianos, es simpática y deseable, diga el mundo lo que quiera. Porque para el cristiano, señores, la muerte es comenzar a vivir, es el tránsito a la inmortalidad, la entrada en la vida verdadera.

La muerte es un fenómeno mucho más aparente que real. Afecta al cuerpo únicamente, pero no al alma. El alma es inmortal, y el mismo cuerpo muere provisionalmente, porque un gran dogma de la fe católica nos dice que sobrevendrá en su día la resurrección de la carne. De manera que, en fin de cuentas, la muerte en sí misma no tiene importancia ninguna: es un simple tránsito a la inmortalidad.

Pero ahora nos sale al paso otro problema formidable. Y ése sí que es serio, señores, ése sí que es terrible: el problema del juicio de Dios.

Está revelado por Dios. Consta en las fuentes mismas de la revelación. El apóstol San Pablo dice que “está establecido por Dios que los hombres mueran una sola vez, y después de la muerte, el juicio”. (Hebr 9, 27). Lo ha revelado Dios por medio del apóstol San Pablo, y se cumplirá inexorablemente.

Hace unos años murió en Madrid un religioso ejemplar. Murió como había vivido: santamente. Pero pocas horas antes de morir, le preguntaron: “Padre: ¿está preocupado ante la muerte, tiene miedo a la muerte?” Y el Padre contestó: “La muerte no me preocupa nada, ni poco ni mucho. Lo que me preocupa muchísimo es la aduana. Después de morir tendré que pasar por la aduana de Dios y me registrarán el equipaje. Eso sí que me preocupa”.

Habrá dos juicios, señores. El juicio particular, al que alude San Pablo en las palabras que acabo de citar, y el juicio universal, que, con todo lujo de detalles, describió personalmente en el Evangelio Nuestro Señor Jesucristo, que actuará en él de Juez Supremo de vivos y muertos.

Habrá dos juicios: el juicio particular y el juicio final o universal.

Santo Tomás de Aquino, el Príncipe de la Teología católica, explica admirablemente el porqué de estos juicios. No pueden ser más razonables. Porque el individuo es una persona humana particular, pero, además, un miembro de la sociedad. En cuanto individuo, en cuanto persona particular, le corresponde un juicio personal que le afecte única y exclusivamente a él: y éste es el juicio particular. Pero en cuanto miembro de la sociedad, a la que posiblemente ha escandalizado con sus pecados, o sobre la que ha influido provechosamente con su acción bienhechora, tiene que sufrir también un juicio universal, público, solemne, para recibir, ante la faz del mundo, el premio o castigo merecidos. Este segundo juicio, el universal, será mucho más solemne, mucho más aparatoso; pero, desde luego, tiene muchísima menos importancia que el puramente privado y particular. Porque en el juicio particular, señores, es donde se van a decidir nuestros destinos eternos. El juicio universal no hará más que confirmar, ratificar definitivamente la sentencia que se nos haya dado a cada uno en nuestro propio juicio particular. Por consiguiente, como individuos, como personas humanas, nos interesa mucho más el juicio particular que el juicio universal. Y de él vengo a hablaros esta tarde. Os voy a hacer un resumen de la teología del juicio particular, procediendo ordenadamente a base de una serie de preguntas y respuestas. 

(De “El Misterio del más allá” – P. Royo Marín)

Imagen


Imagen

Tuesday…

Tuesday...

hola, queridos amigos, como están ustedes…
espero que bien y les deseo un felíz martes…
el amor es el sentimiento más bello que existe…
Dios los bendiga, muchos besos, amén…

Hello, dear friends, as are you …
I hope well and wish you a happy tuesday …
love is the most beautiful feeling that exists …
God bless you, many kisses, amen …


Santoral…

† Santoral              

San Bernardo
Doctor de la Iglesia
Año 1153

San Bernardo: gran predicador, enamorado de Cristo y 
de la Madre Santísima: pídele al buen Dios 
que nos conceda a nosotros un amor a Dios 
y al prójimo, semejante al que te concedió a ti. 
Quiera Dios que así sea.

NO ERES MÁS SANTO 
PORQUE NO ERES MÁS DEVOTO DE MARÍA. 
(San Bernardo)
 
ACORDAOS
(oración de San Bernardo)
Acordaos, oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que haya acudido a Vos, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Virgen, Madre de la vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vuestra  presencia Soberana. No desechéis oh purísima Madre de Dios mis humildes súplicas, antes bien, escuchadlas favorablemente. Amén

Bernardo significa: “Batallador y valiente”. (Bern=batallador; Nard=valiente)
En orden cronológico, o sea en cuanto al tiempo, San Bernardo es el último de los llamados Padres de la Iglesia. Pero en importancia es uno de los que más han influido en el pensamiento católico en todo el mundo.

Imagen


Imagen

Papa Francisco…

Papa Francisco...


La meditación…

La meditación

 

La oración mental o meditación es, más que conveniente, necesaria para el progreso de la vida espiritual. Ya decía San Alfonso María de Ligorio que “el pecado puede existir en nosotros junto a otros ejercicios de piedad, pero no pueden cohabitar la meditación y el pecado: o el alma deja la meditación o deja el pecado”.

El amigo busca al amigo. Nuestra relación con Dios se establece por el ejercicio de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Son ellas las que deben establecer esa divina comunicación “con quien sabemos que nos ama” (Santa Teresa). Por ello la meditación no exige técnicas depuradas, aun cuando éstas nos puedan ayudar. “Si amáramos a Dios, la oración nos sería tan natural como la respiración” (San Juan María Vianney). Los antiguos monjes se unían a Dios por la repetición afectuosa de jaculatorias. Con todo, aquí tienes algunos consejos prácticos para comenzar.

Preparación

* Si toda tu vida es una búsqueda y deseo de Dios, siempre estarás interiormente dispuesto para tratar con Él. Así “orarás sin cesar” (1 Tes 5, 17), pues cuando cesen las palabras continuará el afecto.

* Tu capacidad de meditar guarda proporción con tu espíritu de mortificación, abnegación, vida interior, santidad. “Tanto mayor capacidad tendremos cuanto más fielmente lo creamos, más firmemente lo esperemos, más ardientemente lo deseemos” (San Agustín).

* La meditación requiere un lugar adecuado: si no puedes ir al templo, puedes hacerla en tu misma casa, buscando en ella el ambiente y el momento más tranquilo. Como Cristo, que para orar huía a la soledad del monte o de la noche. Pero recuerda que en cualquier lugar que estuvieses, tú mismo eres templo vivo de la Santísima Trinidad pues Cristo ha dicho: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn. 14, 23).

* Es indispensable el silencio interior, que es la disposición del corazón para tratar y escuchar a Dios; pero también debes buscar el silencio exterior.

* En lo posible dedica a la meditación una media hora diaria en el momento del día que estés más tranquilo, que puedas hacerla en paz, sin apuro ni ansiedad.

* Toma la postura que más te ayude: ni tan incómoda que te distraiga, ni tan cómoda que te disipe. También te ayudará fijar la mirada en el sagrario o en una imagen, para evitar mejor las distracciones.

* Es muy conveniente ayudarse con un libro como instrumento, en especial los escritos de los santos. Pero poca dosis y mucha actividad interior. Si no puedes otra cosa, haz lectura meditada. Pero no conviertas ese momento en simple lectura o estudio.

Desarrollo

* La esencia, el alma de la oración o meditación es el trato de amistad con Dios, es decir, el mutuo conocerse y contemplarse y el mutuo amarse. Así precisamente la definió Santa Teresa: “Es tratar de amistad con aquél que nos ama”. Y San Ignacio: “Como un amigo habla a otro, o un siervo a su señor; ya sea pidiendo alguna gracia, ya sea culpándose por un mal hecho, ya sea comunicando sus cosas y queriendo consejo en ellas”. De allí que posea tres elementos fundamentales: “Qué hablamos, con quién hablamos, quiénes somos los que osamos hablar” (Santa Teresa).

* El lenguaje de la meditación es el lenguaje del corazón. Si se deben usar palabras es porque ellas disponen el alma. Pero “en la fe, esperanza y caridad oramos siempre con un mismo deseo” (San Agustín). “Para mí la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en medio de la tribulación como en medio de la alegría” (Santa Teresa del Niño Jesús).

* Debes situarte desde el principio, y deberás hacerlo a lo largo de todo el tiempo, ante la presencia del Dios Uno y Trino y de toda la Iglesia triunfante. Todos están pendientes de ti, te conocen, te ven y te aman.

* Ante Dios debes estar como el mendigo ante el rico, la creatura ante el Creador, el siervo ante el Señor, el amigo ante el Amigo, el hijo ante su Padre.

* Debes saber firmemente que nada podemos sin la ayuda de la gracia, que nos da la capacidad de creer y amar. Hay que disponerse, pedirla y contar con ella.

* Deja que Cristo medite en ti y contigo. Préstale tu mente y tu corazón para que todo suba al Padre por Él, con Él y en Él. Asimismo, el que medita “puede representarse delante de Cristo y acostumbrarse a enamorarse mucho de su sagrada humanidad y traerla siempre consigo y hablar con Él, pedirle para sus necesidades y quejársele de sus trabajos, alegrarse con Él en sus contentos y no olvidarle por ellos, sin procurar oraciones compuestas, sólo conforme a sus deseos y necesidad” (Santa Teresa). Es decir, tener un trato personal y sencillo con Él.

* Reconstruye la escena que vas a meditar. Si se trata de un pasaje evangélico, trasládate con la imaginación al sitio, procura ponerte en ambiente. Actualiza los hechos.

* Ante todo debes despertar la fe con la que nos dirigimos a Dios: “Mi fe te invoca” (San Agustín). Puedes recorrer las personas o los atributos divinos, los misterios de la vida de Cristo, las verdades de la fe que están en el Credo, los acontecimientos diarios de la vida analizados a la luz de la Providencia que hace “concurrir todo para bien de los que le aman” (Rom. 8, 28). Todo con espíritu de fe, contemplación, adoración.

* También la esperanza, ya que en su sentido más estricto la oración es “su intérprete” (San Agustín). Esperanza de la vida eterna y lo que nos conduce a ella, como dice el salmo: “una cosa pido al Señor y eso buscaré, habitar en la casa del Señor por la eternidad” (S. 26, 4). Ella es la que me pone camino del cielo. Por eso la oración más excelsa, el Padre nuestro, contiene siete peticiones.

* Sobre todo atizar la caridad en actos de amor a Dios, a sus ángeles y santos, a sus designios providenciales. Amando, buscando, gozando y descansando en la infinita bondad y amistad divina. Que meditar “no consiste en pensar mucho sino en amar mucho” (Santa Teresa).

* Conviene tomar algún punto en concreto, como una fiesta litúrgica, el evangelio del día o el temario corrido de un libro. Pero debes tener la libertad de elegir algún tema que te afecte directamente en ese momento como una aflicción que estás padeciendo, una decisión que tomar, un acontecimiento para interpretar a la luz de la fe y la Providencia. Así obró la Santísima Virgen María que ante los acontecimientos de la vida cotidiana de su Hijo, se dice que “guardaba cuidadosamente esas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc. 2, 19, 51); o Cristo en el huerto, donde meditó sobre el misterio de la cruz que en ese momento su alma cargaba para la Redención del mundo (Mt. 26, 36-44).

* En el transcurso de la meditación debes ir concretando algún propósito que puedas cumplir.

* No temas volver a los mismos puntos que más te han agradado y de los que has sacado fruto, que “no el mucho saber harta y satisface el alma sino el gustar de las cosas internamente” (San Ignacio).

* Hay quienes sacan fruto meditando sobre el cielo, otros sobre la muerte, otros sobre la pasión de Cristo o algún otro misterio. Depende mucho de las personas o los momentos que se están viviendo.

* Hay múltiples modos de orar y meditar. Puede hacerse con una simple jaculatoria; la repetición lenta del Padre nuestro, el Ave María u otra oración; la lectura pausada de un texto; la participación devota de la Santa Misa, el Vía Crucis o el Rosario; el recorrido con la mente y el corazón de alguna de las verdades de la fe, un pasaje de la Sagrada Escritura, un hecho acaecido o una decisión por tomar; o detenerse con una “mirada amorosa” (San Juan de la Cruz) en alguno de estos misterios.

Dificultades

* Son frecuentísimas e inevitables las distracciones. Forman parte de nuestra miseria humana y sólo cuando veamos a Dios en la eternidad podremos superarlas. Pero no quitan los frutos de la oración, a no ser que sean voluntarias. Simplemente hay que volver sobre el tema cuantas veces ocurriera. Hay que despertar el alma, que se nos duerme para las cosas espirituales, como los apóstoles que acompañaron a Cristo en el huerto. Para vencerlas es conveniente ayudarse con las disposiciones indicadas anteriormente.

* También suelen haber períodos de arideces y sequedades en que aparentemente Dios no nos oye, no se siente ninguna devoción, parece que hemos retrocedido, con grandes dificultades para concentrarnos, sin deseos de adelantar ni entusiasmo por las cosas de Dios… No te aflijas. Sólo hay que revisar si hay pecados graves o leves reiterados detrás de esto. Si no, estás en un momento más propicio para tratar con Dios que cuando estabas lleno de consuelos y entusiasmo. Éstas son las ocasiones de crecer en la vida espiritual y que se dilate el corazón. Todos los esfuerzos que entonces hagas valen mucho más porque los haces por el Dios de los consuelos, mientras que en aquellos momentos de fervor lo hacías por ti, por los consuelos de Dios.

Imagen


Día del Niño…

Imagen


Imagen

Sunday…

Sunday...

hola, buenos días y felíz domingo para todos…
me siento muy bien cuando los puedo saludar…
y les deseo una bella jornada de amor y amistad…
Dios los bendiga, amén…

hello, good morning and happy Sunday to all …
I feel great when I can greet …
and wish you a beautiful day of love and friendship …
God bless you, Amen …


Evangelio del día…

 


domingo 18/AGO/13


Evangelio del día 

Lc 12, 49-53. 

Fuego del Amor. 

Jesús dijo a sus discípulos: Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra. 

Reflexión: 

Jesús vino a traer fuego sobre la tierra. Este fuego es la Caridad, es el Amor. Cristo quiere y desea que los hombres nos amemos entre nosotros y amemos sobre todas las cosas a Dios Uno y Trino. Jesús es el Príncipe de la Paz y viene a traer paz sobre la tierra. Pero el hombre, con su pecado, se opone a esta paz que trae el Señor, y así, por obra del pecado y de Satanás que es su instigador, hay odios, discordias y guerras sobre la tierra, y a los cristianos se los persigue, y en una familia los que quieren seguir a Cristo son puestos a prueba por los que no lo quieren seguir. Esto seguirá sucediendo así hasta que Satanás no sea encadenado con todos sus espíritus malignos y así en la tierra llegue el Reino de Dios que pedimos en el Padrenuestro. Y Satanás será encadenado con la cuerda del Santo Rosario. Sí, la Santísima Virgen volverá a aplastar la cabeza de la Serpiente y entonces habrá un solo rebaño y un solo Pastor y será el Reino de Dios sobre la tierra. Y para acelerar la venida de este Reino, recemos muchos rosarios.

Pidamos a la Santísima Virgen la gracia de ser sus fieles instrumentos y sus pequeños niños con los que aplastará al Dragón rojo, que es Satanás, la Serpiente antigua.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

Imagen


Imagen

For you…

For you...

hola, queridos amigos,tengan uds, muy buenos días…
les deseo un felíz viernes y un hermoso fin de semana…
recuerden que el otro, siempre, es nuestro prójimo…
Dios los bendiga, besos, amén…

Hello, dear friends, have units, very good morning …
I wish you a happy Friday and a beautiful weekend …
remember than the other, always, is our neighbor …
God bless you, kisses, amen …


CATECHISM FOR CHILDREN

Love Mary.

Teach children to love Mary, for they are the favorites of the Mother of Heaven, and his prayer is especially effective to obtain from God, through Mary, graces and heavenly favors for men and for everyone.

Teach children to pray the Holy Rosary, since this prayer is so loved by the Virgin, and she delights in hearing the sweet little voices that greet children with the Hail Mary, and then Mary pours a shower of graces upon those families and the world.

If you want to do great good to mankind, we encourage children to pray the Rosary, starting at first only with the recitation of a mystery, then progress to add more mysteries, until they can pray over.

In this way we will be doing much for the salvation of mankind, for the prayer of the innocent, as well as that of the elderly, it is very pleasing to God, and He pours on Earth thanks a torrent of attention to them.

It’s good to have kids to pray for us and for our intentions, it pleased God hears the request of the children, and so both get what we need for ourselves and for our.

If we catechists of children, seize and Make them pray more, giving Mary known and talking about his greatness and love that she feels for her sons, and so the drive along the road that leads straight to Heaven.

HawaiiPineapple_ROW12962179372_1366x768


Catecismo para niños…

CATECISMO PARA NIÑOS

Amar a María. 

Enseñemos a los niños a amar a María Santísima, pues ellos son los preferidos de la Madre del Cielo, y su oración tiene especial eficacia para alcanzar de Dios, por intermedio de María, gracias y favores celestiales para los hombres y para todo el mundo.

Enseñemos a los pequeños a rezar el Santo Rosario, puesto que esta oración es tan amada por la Virgen, y Ella se deleita en escuchar las vocecitas dulces de los niños que la saludan con el Avemaría, y entonces María derrama una lluvia de gracias sobre las familias y el mundo entero.

Si queremos hacer un gran bien a la humanidad, animemos a los niños a rezar el Rosario, comenzando al principio sólo con el rezo de un misterio, para luego progresar y agregar más misterios, hasta que lo puedan rezar entero.

De esta forma estaremos haciendo mucho por la salvación de la humanidad, pues la oración de los inocentes, tanto como la de los ancianos, es muy agradable a Dios, y Él vuelca sobre la Tierra un torrente de gracias en atención a ellas.

Es bueno que tengamos niños que recen por nosotros y por nuestras intenciones, pues Dios escucha con agrado la petición de los pequeños, y así conseguiremos lo que tanto necesitamos para nosotros y para los nuestros.

Si somos catequistas de niños, aprovechemos y hagámoslos rezar más, dándoles a conocer a María y hablando de sus grandezas y del amor que Ella siente por sus hijitos, y así los conduciremos por el camino que lleva directo al Cielo.

Imagen


Imagen

Papa Francisco…

Papa Francisco...


Catecismo…

Repasando el Catecismo

67. ¿Para qué fin ha creado Dios al hombre?

358-359

Dios ha creado todo para el hombre, pero el hombre ha sido creado para conocer, servir y amar a Dios, para ofrecer en este mundo toda la Creación a Dios en acción de gracias, y para ser elevado a la vida con Dios en el cielo. Solamente en el misterio del Verbo encarnado encuentra verdadera luz el misterio del hombre, predestinado a reproducir la imagen del Hijo de Dios hecho hombre, que es la perfecta «imagen de Dios invisible» (Col 1, 15).

 (Del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica)

 

Comentario:

 

Esta pregunta es de capital importancia, porque de su respuesta, depende cómo se encare la propia vida. Si no sabemos para qué hemos sido creados, seguramente no sabremos de dónde venimos, ni hacia dónde vamos, ni para qué estamos aquí o qué función cumplimos.

El mundo está muy equivocado en la concepción de la vida, creyendo que esta tierra es lo único que existe. Pero esto es lógico que sea así, ya que el príncipe de este mundo es el diablo.

Lo extraño es que a veces dentro de la misma Iglesia haya gente que piense como los mundanos, y vivan para la carne y para el mundo, sin tener en cuenta el más allá.

Y esto nos pasa incluso un poco a todos, porque es tal la vorágine del mundo moderno, con sus tecnologías y “encantos”, que constantemente nos está haciendo poner la mirada en el aquí y ahora, haciéndonos olvidar de lo permanente, que vendrá después de la muerte.

Dios nos ha creado para que seamos felices, pero para llegar a serlo tenemos que llevar la cruz en esta vida y luego en el Cielo nos esperará la Felicidad con mayúscula.

En cambio el demonio nos dice que tenemos que ser felices en este mundo, y para lograrlo hay que pisotear los Mandamientos, que no nos dejan desarrollar y “realizarnos”. Es la misma tentación que usó para Adán y Eva, y le viene dando buenos resultados: “Si coméis seréis como dioses”, y nosotros comemos y así somos infelices en esta vida, porque el pecado deja un sabor amargo; y seremos infelices también en la otra vida. Ésa es la dádiva que nos da el demonio y el pecado.

¡Alabado sea Dios!

Imagen


Wednesday…

hola, tengan todos ustedes, muy buenos días…
les deseo un felíz miércoles y les recuerdo…
de que hoy puede ser un gran día para todos…
y para que eso suceda, solo Dios, basta…
los quiero, mis besos, bendiciones, amén…

hello to all of you, very good morning …
I wish you a happy Wednesday and I remember …
that today can be a great day for all …
and for that to happen, one God, just …
I love them, my kisses, blessings, amen …

Imagen


Partículas del Evangelio…

Partículas de Evangelio

Separación definitiva. 

Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. (Mt 25, 32). 

Comentario: 

En este mundo el bien y el mal están juntos, los buenos y los malos conviven, pero ello será hasta el fin del mundo, cuando Cristo Rey, como justo Juez, separe a los unos de los otros de manera definitiva.

Y es interesante ver en este texto del Evangelio que San Mateo dice que delante del Señor serán congregadas las naciones, dando a entender con ello que no serán sólo las almas, ni habrá juicio sólo para las almas individualmente, sino que seremos juzgados con nuestros pueblos, con toda la sociedad de la cual participamos, pues debe quedar bien patente en el Juicio Universal, quién era el que tenía la razón, y quién era el que estaba en el error. Los que tenían la razón eran los santos, los justos, los virtuosos. En cambio, los rechazados serán quienes vivían a su antojo, sin cumplir los Mandamientos y haciendo mal a los demás.

Ojalá, cuando llegue ese momento, que ciertamente llegará, porque Dios cumple lo que promete, y sabemos que el Juicio Final vendrá a su debido tiempo, ojalá, decimos, nos encontremos en el grupo de los elegidos para el Cielo, porque entonces sí que entenderemos por fin lo imprescindible que era el vivir rectamente cumpliendo los Diez Mandamientos. Pero ya no habrá más tiempo para ninguno, sino sólo oír la sentencia definitiva e irrevocable: Cielo o Infierno.

Jesús, María, os amo, salvad las almas.

Imagen


Imagen

Tuesday…

Tuesday...

hola, tengan todos ustedes, muy buenos días…
les envío muchos besos y deseos de un felíz martes…
este es un día especial, todos los días son especiales…
y se deben vivir con mucha intensidad, ok?…
Dios los bendiga, amén…

hello to all of you, very good morning …
I send many kisses and wishes for a happy tuesday …
This is a special day, every day is special …
and must live with great intensity, ok? …
God bless you, Amen …


Volver a empezar…

Vuelve a empezar  

No mirar hacia atrás.

La esposa de Lot, por curiosidad para ver los castigos sobre Sodoma, miró hacia atrás, e inmediatamente se convirtió en estatua de sal. Éste es un aviso que nos da el Señor, que también nos ha dicho en el Santo Evangelio que quien pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.

¡Cuántas veces el pasado, el recuerdo de cosas pasadas, nos atrofian para vivir bien el presente! Como si de alguna manera pudiéramos corregir algo del pasado. ¿Acaso creemos por ventura que podemos cambiar algo de lo que ya fue? Entonces, ya que no podemos, dejémoslo en las manos de Dios y lancémonos hacia adelante, con todas nuestras fuerzas, en la situación que nos encontremos, que Dios nos proveerá de lo necesario y nuestra cruz se hará llevadera, y quizás, cuando menos lo pensemos, tal vez el Señor nos la quite del todo o en gran parte.

Ya el Señor nos ha dicho que su yugo es llevadero y su carga liviana, pero nosotros lo hacemos más pesado de lo que es, con todas nuestras preocupaciones que nos amargan la existencia. Y no sólo nos amargamos nosotros, sino que de rebote hacemos amargar a los demás y causamos dolor.

Hagamos lo posible por empezar de nuevo. Como decían un dicho popular: “Borrón y cuenta nueva”. No es fácil hacerlo. Es fácil decirlo, pero tenemos que empeñarnos en comenzar a practicarlo hoy mismo, ya mismo, y ser felices, porque cuando empecemos a practicar esto de mirar sólo hacia adelante, entonces estaremos contentos, sabiendo que Dios nos cuida.

Imagen


Imagen

Monday…

Monday...

hola y buenos días a todas mis amistades…
les deseo un felíz lunes y un bello inicio de semana…
ayer se votó en mi país en paz y tranquilidad…
Dios los bendiga, amén…

hello and good morning to all my friends …
I wish you a happy Monday and a beautiful start to the week …
yesterday voted in my country in peace and quiet …
God bless you, Amen …


Imagen

Collages…

Collages...


Rayos de Fé…

Rayos de Fe

¿Por qué hay mal en el mundo? 

En el mundo hay mal, sencillamente porque en él está Satanás, que es un ángel caído, pero que no ha perdido sus dones naturales dados por Dios, como son la libertad, la voluntad y la inteligencia, que utiliza para el mal.

¿Y por qué Dios no lo ha confinado y puesto el bozal?

Dios tiene sus porqués para actuar y nosotros los hombres no somos quiénes para juzgar el actuar del Señor. Pero debemos saber que Dios encauza todo el mal que hacen los demonios, y sabe sacar bienes del mal.

Además, la respuesta la encontramos también en la misma rebelión de los ángeles, porque el Señor podría haber impedido que Lucifer cayera en pecado, pero no quiso imponerse, pues Él quiere respetar misteriosamente la libertad de sus criaturas. Por eso tampoco el Señor impidió la caída de nuestros primeros padres Adán y Eva.

Así también ahora Dios ha dejado libertad al demonio y ¡ay de nosotros si no  rezamos pidiendo a Dios que nos proteja de él!, porque entonces quedaremos a merced de los diablos, y nada les impedirá hacernos daño en todo sentido.

De aquí se deduce la gran importancia de rezar y de usar medallas benditas, agua bendita, y demás sacramentales, y recibir los sacramentos, porque constantemente tenemos que pedir a Dios que no nos deje a merced de la maldad de los demonios.

El mal existe en el mundo, y los mismos demonios tienen engañada a la humanidad entera haciéndole creer que ellos no existen, que son un cuento del pasado, y así han logrado apagar en casi todos los hombres la noción de su existencia, de tal manera que son pocos los que se percatan de su existencia y los combaten con los medios que Cristo ha dejado a su Iglesia.

Si no rezamos, si no nos defendemos del Mal, seremos barridos por él. Y recordemos que todo el mal que hay en el universo no viene jamás de Dios, sino de Satanás y sus demonios. Y viendo el gran mal que hay en el mundo, comprenderemos cuán grande es la maldad de los espíritus de las tinieblas, que son causantes de toda aberración y maldad sobre la Tierra.

Imagen


Imagen

Papa Francisco…

Papa Francisco...


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.