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espalda de mar…

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A medias…

I. A MEDIAS NO

En un centro comercial en un lugar de los Estados Unidos una pareja se acercó a comprar un artículo. La dependiente les atendió y no se percató que al darles el cambio, se le fue la mano y les dio mucho dinero de más. Ellos, que tenían prisa, tampoco se dieron cuenta del error.

Ya fuera del centro comercial fueron a un restaurante. Al revisar su billetera, el hombre se percata de que había recibido mucho dinero como cambio; ¡Unas cincuenta veces más de lo que pagó! Se había dado una confusión de la denominación de los billetes. El dijo a su pareja que debían ir de inmediato a devolver lo que no era suyo, y retornaron al centro comercial enseguida.

Al acercarse hacia la dependiente, la llamaron aparte para no avergonzarla ante otros ni complicarle la vida. – Señorita, usted me dio dinero de más como cambio de la compra que le hice hace unos minutos. Aquí le devuelvo su dinero y deme lo que es correcto y tenga más cuidado la próxima vez. La mujer se quedó boquiabierta y, siendo responsable, llamó a su jefe de sección y le explicó de qué se trataba. El hombre se acercó presto a la pareja, asombrado también, y le explicó al honrado caballero: – Señor, ¿ve esa cámará de TV? Allí se ha grabado todo, desde que usted hizo la compra, cuando se le dio cambio de más y ahora que usted ha retornado ese dinero que por error se le dio. Nuestra compañía quiere honrarle y pedirle que nos permita publicar este hecho ejemplar que ya casi no se da en estos días.

Un tanto nervioso, el aludido tomó del brazo al jefe de sección de ese centro comercial y, en voz baja le dijo: – Señor, olvídese de lo ofrecido; si usted hace eso me pondría en problemas. Yo soy casado, y la mujer que está conmigo no es mi esposa. !!!

Se trataba de un caso extraordinario de honradez; pero no había integridad en aquel hombre.

Puede haber honradez sin integridad, pero nunca integridad sin honradez. Dios quiere que tú y yo seamos íntegros; luego la honradez y los demás valores vendrán como lenguaje natural del corazón limpio. Los que somos de Cristo, ¡hagamos la diferencia!

 

II: MICRO-REFLEXION: “No debes ser un santo a medias, porque eso querría decir que la otra mitad está llena de defectos”

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Fruits of the Mass

I. The purpose that the Savior gave His sacrifice on the Cross and its sacramental renewal in the Mass are synthesized in four. The goals that directly relate to God, worship or praise, and thanksgiving, infallible always occur fully with its infinite value, even without our contest, but not a single faithful attend, or attend distracted. However, the other two ends of the Eucharistic sacrifice, propitiation and petition, reversed in favor of men, and they are called fruits of the Mass, could be infinite because they are based on the merits of Christ, but in fact never received in such a degree that we apply as personal dispositions. To receive the fruits of the Holy Mass, the Church invites us to unite to the sacrifice of Christ in praise, thanksgiving, and supplication atonement of Jesus Christ, and to offer all our being and daily activities, along with the body of the Lord in the celebration of the Eucharist.

II. For us to get more and more fruit of the Holy Mass, our Mother, the Church wants us to attend, not as “strangers or silent spectators,” but trying to understand it better and better, through the rites and prayers, participating in the action consciously holy, pious and active with mood straight, putting the soul in tune with the voice and collaborating with divine grace (Second Vatican Council, Constitution Sacrosanctum Concilium). Our internal participation, our union with Jesus Christ offered Himself, consists mainly of acts of faith, hope and love, and will be supported with external elements that are also part of the liturgy: the positions, and the recitation or singing parts in common. Our preparation begins with due punctuality, for nothing in the world more important than mass.

III. The Mass is the most pleasing to God that men can offer, so we have to have our soul to approach the sublime event. It is the ultimate occasion to give thanks for the many benefits we receive, to apologize for so many sins and failures of love … and many material and spiritual things we need, the people you deal with. Our apostolate emerges stronger from mass. The minutes of thanksgiving complete the most important moment of our day. The Virgin was present at Calvary, and is present in the Mass, which is an extension of Calvary. Let us try to keep it in mind, and she will help us to participate in the Mass with greater piety and devotion

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Frutos de la misa…

Frutos de la misa

I. Los fines que el Salvador dio a su sacrificio en la Cruz y su renovación sacramental en la Misa suelen sintetizarse en cuatro. Los fines que directamente se refieren a Dios, la adoración o alabanza, y la acción de gracias, se producen siempre infalible y plenamente con su infinito valor, aun sin nuestro concurso, aunque no asista ni un solo fiel, o asista distraído. Sin embargo, los otros dos fines del sacrificio eucarístico, propiciación y petición, que revierten a favor de los hombres y que se llaman frutos de la Misa, podrían ser infinitos porque se basan en los méritos de Cristo, pero de hecho nunca los recibimos en tal grado porque se nos aplican según las disposiciones personales. Para recibir los frutos de la Santa Misa, la Iglesia nos invita a unirnos al sacrificio de Cristo en la alabanza, acción de gracias, expiación e impetración de Jesucristo, y a ofrecer todo nuestro ser y quehacer diario, junto con el Cuerpo del Señor en la celebración de la Eucaristía.

II. Para que obtengamos cada vez más fruto de la Santa Misa, nuestra Madre, la Iglesia quiere que asistamos, no como “extraños y mudos espectadores”, sino tratando de comprenderla cada vez mejor, a través de los ritos y oraciones, participando de la acción sagrada de modo consciente, piadosos y activo, con recta disposición de ánimo, poniendo el alma en consonancia con la voz y colaborando con la gracia divina (CONCILIO VATICANO II, Constitución Sacrosanctum Concilium). Nuestra participación interna, nuestra unión con Jesucristo que se ofrece a Sí mismo, consiste principalmente en actos de fe, de esperanza y amor, y se verá apoyada con los elementos externos que también son parte de la liturgia: las posturas, y la recitación o canto de partes en común. Nuestra preparación comenzará con la debida puntualidad, pues nada existe en el mundo más importante que la Santa Misa.

III. La Santa Misa es lo más grato a Dios que podemos ofrecerle los hombres, por lo tanto hemos de disponer nuestra alma para acercarnos al acontecimiento más sublime. Es la ocasión por excelencia para darle gracias por los muchos beneficios que recibimos, para pedirle perdón por tantos pecados y faltas de amor… y tantas cosas materiales y espirituales que necesitamos, por las personas a las que tratamos. Nuestro apostolado sale fortalecido de la Santa Misa. Los minutos de acción de gracias completarán el momento más importante de nuestra jornada. La Virgen se encontraba presente en el Calvario, y está presente en la Santa Misa, que es una prolongación del Calvario. Procuremos tenerla presente, y Ella nos ayudará a participar en la Santa Misa con mayor piedad y recogimiento.

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miradas largas…

miradas largas...


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golden girl…

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Nstra Sra del Perpetuo Socorro…

† Santoral

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Icono oriental antiguo de origen desconocido.
Fiesta: 27 de junio.

Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.


Spiritual childhood

Obedience.

Scripture says that man sing victory obedient. And Jesus was obedient man, because not only has obeyed God, his Father, but also as a good son obeyed the Virgin and St. Joseph. But even more, He obeyed even his executioners, and now still obeying the priests, that when they utter the words of consecration, Jesus comes down from Heaven to their hands, but the priest is good or bad.

What about us? How is our obedience of children? And our faithful obedience? Recall that we want to practice spiritual childhood, and good children are obedient to their parents.

Obedience is what most men costs us because we think we know everything and we know more than others. But many times the Lord shows us that others have something to say, and that once they have given tips for not following, has gone wrong.

Obedience and humility were the two main virtues of Jesus. I hope those same are also ours, precisely because they are the most opposed to Satan, who must overcome in ourselves and in others.

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Infancia espiritual…

La infancia espiritual

Obediencia. 

Dice la Sagrada Escritura que el hombre obediente cantará victoria. Y Jesús ha sido ese hombre obediente, porque no sólo ha obedecido a Dios, su Padre, sino que también como buen hijo obedeció a la Virgen y a San José. Pero aún más, Él obedeció hasta a sus verdugos, y ahora sigue obedeciendo a los Sacerdotes, que cuando pronuncian las palabras de la Consagración, Jesús baja del Cielo a sus manos, aunque el Sacerdote sea bueno o malo.

¿Y nosotros? ¿Cómo es nuestra obediencia de hijos? ¿Y nuestra obediencia de fieles? Recordemos que queremos practicar la infancia espiritual, y los niños buenos son obedientes a sus padres.

La obediencia es lo que más nos cuesta a los hombres, porque creemos que sabemos todo y que sabemos más que los demás. Pero muchas veces el Señor nos demuestra que los demás tienen algo que decirnos, ya que alguna vez nos han dado consejos que por no haber seguido, nos ha ido mal.

Obediencia y humildad fueron las dos principales virtudes de Jesús. Ojalá esas mismas sean también las nuestras, porque justamente ellas son las más opuestas a Satanás, a quien debemos vencer en nosotros y en los demás.

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By their fruits ye shall knowI. The Lord

By their fruits ye shall know

I. The Lord repeatedly insists on the danger of false prophets, who lead many to spiritual ruin (Matthew 24, 11). In the Old Testament also refers to these bad shepherds who wreak havoc on the people of God (Jeremiah 23, 9-40). Soon also appeared within the Church. St. Paul calls false brethren and false apostles (St. Paul 2, 44, 2 Corinthians 11, 26, 1 Corinthians 11, 13), and warns the early Christians to be saved from them. St. Peter calls false teachers (2 Peter 2, 1). Nowadays teachers have also proliferated of error has been abundant sowing bad seeds, and have caused confusion and ruin for many. The Lord tells us that both the true and the false apostles know them by their fruits, the preachers of false doctrines and reforms will entail not only fruitful trunk disunity of the Church and the confusion and ruin of souls.

II. Healthy trees give good fruit. And the tree is healthy when he sap runs good. The sap of the Christian is the very life of Christ, personal holiness, you can not replace with anything else. So we should not separate us from Him In dealing with Jesus we learn to be effective, to be happy, to understand, to love truly, to be ultimately good Christians. The life of union with Christ necessarily transcends the Christian individual for the benefit of others: hence arises the apostolic, since “the apostolate, of whatever kind, is an overabundance of inner life” (J. Escriva, Friends of God). If you neglect this deep union with God, our apostolic effectiveness should fall to be zero, and the fruit would become bitter, unworthy to be presented to the Lord.

III. Just as the man who excludes God from his life becomes diseased tree with bad fruit, the company seeks to evict God from their customs and laws produces countless evils and serious damage to the citizens within it. The phenomenon of secularism seeks to supplant morality based on transcendent principles, ideals and standards by merely human behavior, which end up being subhuman. Man and dehumanize society when they have God as loving Father who gives conservation laws of human nature and for people to find their own dignity and achieve the purpose for which they were created. Faced with such bitter fruit, Christians should be salt and light wherever we are. By the grace of God and the intercession of St. Joseph, we give abundant fruit if our life is informed by the light of Christ.

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Por sus frutos…

Por sus frutos los conoceréis

I. El Señor insiste en repetidas ocasiones en el peligro de los falsos profetas, que llevarán a muchos a su ruina espiritual (Mateo 24, 11). En el Antiguo Testamento también se hace referencia a estos malos pastores que causan estragos en el pueblo de Dios ( Jeremías 23, 9-40). Pronto aparecieron también en el seno de la Iglesia. San Pablo los llama falsos hermanos y falsos apóstoles ( San Pablo 2, 44; 2 Corintios 11, 26; 1 Corintios 11, 13), y advierte a los primeros cristianos que se guarden de ellos. San Pedro los llama falsos doctores (2 Pedro 2, 1). En nuestros días también han proliferado los maestros del error; ha sido abundante la siembra de malas semillas, y han sido causa de desconcierto y de ruina para muchos. El Señor nos señala que tanto los verdaderos como los falsos apóstoles se conocerán por sus frutos; los predicadores de falsas doctrinas y reformas no acarrearán más que la desunión del tronco fecundo de la Iglesia y la turbación y la perdición de las almas.

II. Los árboles sanos dan frutos buenos. Y el árbol está sano cuando corre por él savia buena. La savia del cristiano es la misma vida de Cristo, la santidad personal, que no se puede suplir con ninguna otra cosa. Por eso no debemos separarnos de Él. En el trato con Jesús aprendemos a ser eficaces, a estar alegres, a comprender, a querer de verdad, a ser, en definitiva, buenos cristianos. La vida de unión con Cristo necesariamente trasciende el ámbito individual del cristiano en beneficio de los demás: de ahí brota la fecundidad apostólica, ya que “el apostolado, cualquiera que sea, es una sobreabundancia de vida interior” (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios). Si se descuidara esta honda unión con Dios, nuestra eficacia apostólica se iría reduciendo hasta ser nula, y los frutos se tornarían amargos, indignos de ser presentados al Señor.

III. Así como el hombre que excluye de su vida a Dios se convierte en árbol enfermo con malos frutos, la sociedad que pretende desalojar a Dios de sus costumbres y sus leyes produce males sin cuento y gravísimos daños para los ciudadanos que la integran. El fenómeno del laicismo pretende suplantar la moral basada en principios trascendentes, por ideales y normas de conducta meramente humanos, que acaban siendo infrahumanos. El hombre y la sociedad se deshumanizan cuando no tienen a Dios como Padre amoroso que da leyes para la conservación de la naturaleza humana y para que las personas encuentren su propia dignidad y alcancen el fin para el que fueron creadas. Ante frutos tan amargos, los cristianos debemos se sal y luz allí donde estamos. Por la gracia de Dios y la intercesión de San José, podremos dar abundantes frutos si nuestra vida se mantiene informada por la luz de Cristo.

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SOLO POR HOY: Trataré de vivir exclusivamente el

SOLO POR HOY: Trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

SOLO POR HOY : Me adaptaré a las circunstancias sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

SOLO POR HOY: Tendré cuidado de mi aspecto; cortés en mis maneras; no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo

SOLO POR HOY : Seré feliz sabiendo que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también

SOLO POR HOY : Haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

SOLO POR HOY : Dedicaré 10 minutos a la lectura, recordando que, como el alimento es necesario para el cuerpo, así la lectura es necesaria para el alma.

SOLO POR HOY : Haré una buena acción y no lo diré a nadie.

SOLO POR HOY : Me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré del todo, pero lo redactaré y me guardaré de 2calamidades : LA PRISA y la INDECISIÓN

SOLO POR HOY : Creeré (aunque las circunstancias demuestren lo contrario), que LA PROVIDENCIA DE DIOS SE OCUPA DE MÍ como si nadie más existiera en el mundo.

SOLO POR HOY : No tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad. Y aunque sea por doce horas, poder HACER EL BIEN

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Diario vivirNos conviene. A veces en la vida de

Diario vivir

Nos conviene. 

A veces en la vida de cada día buscamos las experiencias extraordinarias tanto en la oración como en la contemplación. Nos gustaría tener éxtasis en la oración, como tenían muchos santos, o también ver a la Virgen o a Jesús, o algún ángel. Pero no caemos en la cuenta que si esto no nos sucede es un gran regalo de Dios, porque entonces estamos viviendo de fe pura, ya que el Señor bien dijo a Tomás: “Ahora crees porque me has visto. ¡Felices los que crean sin haber visto!”

Con ello Jesús nos ha querido decir que si no tenemos en nuestra vida nada extraordinario para creer, entonces nuestra fe es más pura y más meritoria.

También debemos tener en cuenta que si viéramos a la Virgen o a Jesús, tendríamos mayor responsabilidad, porque a quien se le da mucho, se le exige mucho. Y vemos en la vida de los Santos, que han tenido revelaciones, que no les fue nada fácil su misión.

Así que conformémonos con ser “normales”, y que el Señor nos lleve por el camino de la fe pura, para que tengamos mayor mérito, y por lo tanto, mayor premio.

Hay santos que han tenido una cantidad de fenómenos sobrenaturales grandísima. Pero María Santísima, aunque era y es la más santa de todas las criaturas, vivió una vida común. Por supuesto que habrá tenido grandes experiencias místicas, pero su vida se desarrolló en lo ordinario. Imitémosla y agradezcamos al Señor tanto una cosa como la otra. Pero si no tenemos revelaciones especiales, no creamos que Dios no nos ama; pues nos está demostrando con ello que nos ama mucho y que quiere darnos un premio muy grande.

No busquemos cosas extraordinarias para ser santos, porque la vida sencilla de todos los días agrada mucho al Señor, siempre que hagamos todo con mucho amor a Él y a los hombres.

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Ser santosCompasivos.¿De qué sirve que toda nuestra vida

Ser santos

Compasivos.

¿De qué sirve que toda nuestra vida nos vaya todo bien, que tengamos salud, dinero y amor, pero nos quedamos estancados en lo espiritual y no avanzamos en el camino de la bondad y la santidad?

Por eso es mejor tener una vida con complicaciones y contratiempos, puesto que ello nos lleva a ser más misericordiosos y compasivos con los hermanos, pues hemos vivido en carne propia lo que significa la necesidad.

Lo importante es que esta vida no se nos pase inútilmente. Y no se nos pasará inútilmente si en ella hemos aprendido a tener un corazón compasivo y misericordioso, semejante al Corazón de Dios. ¡Entonces sí que habremos aprovechado la vida! Pero solos no podemos, por eso es necesario que el Señor nos envíe (permita) pruebas y sufrimientos, para aprender en carne propia lo que es sufrir, y así saber ser buenos con todos y adquirir el don de consolar a quienes sufren.

¿Qué más podemos pedirle a la vida, si con nos ha enseñado a ser buenos y misericordiosos? Con ello sí que llegamos a ser semejantes a Dios realmente, y cuando nos llegue la muerte, volaremos felices al Cielo, donde nuestra bondad adquirida se fundirá con la Bondad infinita de Dios, y así viviremos felices para siempre junto a aquéllos que hemos socorrido de alguna forma.

Todo lo que nos pasa en la vida, tenemos que aprovecharlo para ser cada vez más buenos. Entonces sí que estaremos aprovechando bien nuestra vida. No le demos el gusto al diablo que con las pruebas que nos pone en el camino, busca que seamos cada vez más malos.

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Verdades olvidadasMorir con Cristo. La segunda característica de la

Verdades olvidadas

Morir con Cristo. 

La segunda característica de la muerte cristiana es morir con Cristo. ¿Qué significa esto? Significa exhalar el último suspiro después de haber tenido la dicha inefable de recibir a Jesucristo Sacramentado en el corazón.

¡El Viático! ¡Qué consuelo tan inefable produce en el alma cristiana el simple recuerdo del Viático! La Eucaristía es un milagro de amor, de sublime belleza y poesía en cualquier momento de la vida. Pero la Eucaristía por Viático es el colmo de la dulzura, de la suavidad y de la misericordia de Dios. Poder recibir en el corazón a Jesucristo Sacramentado en calidad de Amigo y de Buen Pastor momentos antes de comparecer ante Él como Juez Supremo de vivos y muertos, es de una belleza y de una emoción indescriptibles. ¡Qué paz, qué dulzura tan inefable se apodera del pobre enfermo al abrazar en su corazón a su gran Amigo, que viene a darle la comida para el camino –que eso significa la palabra Viático– y ayudarle amorosamente en el supremo tránsito a la eternidad! Cuando desde lo íntimo de su alma, el pobre pecador le pide perdón a su Dios por última vez, antes de comparecer ante Él, sin duda alguna que Nuestro Señor Jesucristo, que vino a la tierra precisamente a salvar lo que había perecido (Mt, 18, 11) y en busca de los pobres pecadores (Mt 9, 13) le dará al agonizante la seguridad firmísima de que la sentencia que instantes después pronunciará sobre él será de salvación y de paz.

¡Y que una cosa tan bella y sublime como el Viático estremezca de espanto a la inmensa mayoría de los hombres, incluso entre los cristianos y devotos! Son innumerables los crímenes a que ha dado lugar tamaña insensatez y locura. ¡Cuántos desgraciados pecadores se han precipitado para siempre en el infierno porque su familia cometió el gravísimo crimen de dejarles morir sin Sacramentos por el estúpido y anticristiano pretexto de no asustarles! Este verdadero crimen es uno de los mayores pecados que se pueden cometer en este mundo, uno de los que con mayor fuerza claman venganza al cielo. ¡Ay de la familia que tenga sobre su conciencia este crimen monstruoso! El Viático no empeora al enfermo, sino, al contrario, le reanima y conforta, hasta físicamente, por redundancia natural de la paz inefable que proporciona a su alma. Pero, aún suponiendo que por el ambiente anticristiano que se respira por todas partes en el mundo de hoy, asustara un poco al enfermo la noticia de que tiene que recibir el Viático, ¿y qué? ¿No es mil veces preferible que vaya al cielo después de un pequeño o de un gran susto, antes que, sin susto alguno, descienda tranquilamente al infierno para toda la eternidad? ¡Y qué cosa tan evidente y sencilla no la vean tantísimos malos cristianos que cometen la increíble insensatez y el enorme crimen de dejar morir como un perro a uno de sus seres queridos! Gravísima responsabilidad la suya, y terrible la cuenta que tendrán que dar a Dios por la condenación eterna de aquella desventurada alma a la que no quisieron “asustar”.

Escarmentad todos en cabeza ajena. Advertid a vuestros familiares que os avisen inmediatamente al caer enfermos de gravedad. La recepción del Viático por los enfermos graves es un mandamiento de la Santa Madre Iglesia, que obliga a todos bajo pecado mortal, lo mismo que el de oír Misa los domingos o cumplir el precepto pascual. Y como la mejor providencia y precaución es la que uno toma sobre sí mismo, procurad vivir siempre en gracia de Dios y llamad a un sacerdote por vuestra propia cuenta –sin esperar el aviso de vuestros familiares– cuando caigáis enfermos de alguna consideración. 

(De “El Misterio del más allá” – P. Royo Marín)

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Rayos de Fe¿Por qué Dios no se muestra

Rayos de Fe

¿Por qué Dios no se muestra abiertamente? 

A veces nuestra necedad nos hace pensar y preguntarnos ¿por qué Dios no se muestra a los hombres abiertamente? ¿Por qué no aparece su Rostro desde el Cielo y “obliga” a todos a creer en Él?

Y esto que pensamos es un poco lo que el demonio le propuso a Jesús en el desierto, cuando lo tentó diciéndole que se echara desde el techo del Templo de Jerusalén hacia abajo, para que los ángeles lo lleven y lo hagan descender al patio del Templo y que todos lo vean y que crean. Pero Jesús rechazó la tentación del demonio.

También uno de los apóstoles le preguntó a Jesús: ¿por qué Él se mostraba a ellos y no se mostraba a todo el mundo? Y también aquí el Señor le respondió que se mostraba a ellos porque eran testigos elegidos.

Entonces tenemos que concluir que Dios existe, pero no quiere obligar a nadie a que crea en Él, ya que Él nos ha dado libertad a los hombres y espera que la empleemos. Y además, si nos obligara a creer con alguna manifestación extraordinaria ¿dónde estaría el mérito de creer, con el cual el alma merece el Paraíso?

En cambio así, el Señor, para quien sabe tener fe, le va descubriendo su rostro y su presencia, pero el que quiere negarlo, también tiene esa posibilidad, y así cada uno se gana o el Cielo o el Infierno, según la propia elección.

Porque el amor debe ser libre. Si a mí me obligan a amar, eso no es verdadero amor. Pero si yo libremente amo, entonces sí es amor verdadero. Así quiere Dios que le amemos, con libertad.

Este misterio lo vemos claramente cuando Jesús Resucitado se aparece a Tomás, el incrédulo, que luego de ver al Señor y meter sus dedos en las heridas y el costado de Jesús, cree. Y Jesús dice la siguiente bienaventuranza: “Ahora crees, Tomas, porque me has visto. ¡Felices los que crean sin haber visto!” Y estos tales somos la mayoría de los hombres, que vivimos de fe, y que no hemos visto grandes milagros o apariciones, si bien el Señor siempre nos da alguna manifestación suya para ayudarnos, pero jamás quiere violentar nuestra libertad.

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Return to start

Law of gravity.

If a body falls down, no natural force to stop him, but that only a higher-order force could reverse the falling motion and make lifting movement.

It also happens to us when we fall low in mood and are killed. We need a higher strength to lift us. And that force is God. So for those who are disheartened or discouraged, you need to read, because through prayer we get the help of God, which is the force that can raise.

As the Apostle says that without the help of God we can not even say that Jesus Christ is Lord. So more when we killed, we must look to God, invoke his help, for Him to lift us, resurrect us as he did with Lazarus.

Do not ever stop praying. And if we can pray with prayers and done, talk to God. And if we can not talk to God because everything causes us sorrow, at least recostemos our head on the Heart of Jesus and estémonos well, to gather strength. And of course go to the Tabernacle, for the Lord has promised-and promise of God, to comfort and relieve to those who are weary and burdened Him.

If we have fallen, we are clever and take advantage of this fall to grow in humility and love for God, for the Lord to cling much, despising worldly things, remembering that only God can make us happy and from the ground.

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Vuelve a empezar  Ley de gravedad.Si un cuerpo cae

Vuelve a empezar  

Ley de gravedad.

Si un cuerpo cae hacia abajo, no hay fuerza natural que lo detenga, sino que sólo una fuerza de orden superior podría invertir el movimiento de caída y convertirlo en movimiento de elevación.

Así también nos sucede a nosotros cuando decaemos en el ánimo y estamos abatidos. Necesitamos una Fuerza superior que nos eleve. Y esa Fuerza es Dios. Por eso para quien está desalentado o desanimado, es necesario que rece, pues por medio de la oración se obtiene la ayuda de Dios, que es esa Fuerza que lo puede elevar.

Ya lo dice el Apóstol que sin la ayuda de Dios no podemos decir ni siquiera que Jesucristo es el Señor. Por eso más cuando estamos abatidos, tenemos que buscar a Dios, invocar su ayuda, para que sea Él quien nos levante, que nos resucite como lo hizo con Lázaro.

No dejemos de rezar nunca. Y si no podemos rezar con oraciones ya hechas, hablemos con Dios. Y si tampoco podemos hablar con Dios porque todo nos causa tristeza, al menos recostemos nuestra cabeza sobre el Corazón de Jesús, y estémonos así, para tomar fuerzas. Y por supuesto vayamos al Sagrario, porque el Señor ha prometido -y es promesa de un Dios-, que consolará y aliviará a los que van a Él fatigados y agobiados.

Si hemos caído, seamos astutos y aprovechemos esa caída para crecer en humildad y en amor a Dios, para aferrarnos mucho más al Señor, despreciando las cosas del mundo, recordando que sólo Dios nos puede hacer felices ya desde la tierra.

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Indonesia, allá, tan lejos…

Indonesia, allá, tan lejos...


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Vivir el presente No perderé ni un momento siquiera

Vivir el presente

 

No perderé ni un momento siquiera en lamentarme

por las desgracias del ayer, las derrotas del ayer,

los sufrimientos del ayer. No, el ayer ha quedado sepultado

para siempre y no pensaré más en él.

Viviré hoy como si fuera el último día de mi existencia.

 

¿Y qué haré entonces? Olvidándome del ayer,

no pensaré tampoco en el mañana.

¿Por qué arrojaré el ahora detrás del quizá?

¿Puede la muerte que se producirá mañana proyectar

hacia atrás su sombra y oscurecer el gozo de hoy?

¿Debo atormentarme con problemas que tal vez nunca ocurran?

El mañana yace sepultado con el ayer, no pensaré más en él.

Viviré este día de mi existencia.

 

Este día es todo lo que tengo y estas horas son ahora mi eternidad.

Saludo este amanecer con exclamaciones de gozo,

como un preso a quien se le conmuta la sentencia de muerte.

Elevo mis brazos con agradecimiento al Señor por este don

inapreciable de un nuevo día.

 

Viviré este día como si fuese el último día de mi existencia.

Si malgasto el hoy, destruyo la última página de mi vida.

Por lo tanto no retornaré jamás.

 

¿Quién puede atrapar el viento?

Asiré con ambas manos puesto que su valor es incalculable.

Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.

 

Eludiré con ahínco a todo aquello que mata el tiempo.

A la indecisión destruiré con acción; sepultaré las dudas bajo la fe;

el temor lo derrotaré con la confianza.

 

Los deberes de hoy cumpliré hoy. Hoy acariciaré a mis padres

mientras son padres, mañana se habrán ido y yo también.

Hoy abrazaré a mi compañera y la besaré dulcemente,

mañana ya no estará, ni tampoco yo; hoy le prestaré ayuda

al amigo necesitado; mañana ya no clamará pidiendo ayuda

ni tampoco yo podré oír su clamor.

 

Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo;

mañana no tendré que dar y no habrá nada que recibir.

Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.

 

Y si es mi último día, será mi momento más grande.

Este día haré el mejor de mi vida. Este día aprovecharé

los minutos hasta su máximo. Lo saborearé y daré gracias.

Aprovecharé todas las horas y los minutos canjearé

solamente por algo de valor.

 

Trabajaré con más ahínco que nunca y exigiré a mis músculos

hasta que pidan el alivio y aún así continuaré.

Haré que cada minuto sea más fructífero

y fecundo que las horas de ayer.

 

Mi último día en esta tierra día deberá ser mi mejor día.

Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.

Y si no lo es, daré gracias a Dios por darme

una nueva oportunidad de vivir para Él.

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Message confidence

Do not worry about the future
God provides our needs. “Therefore do not worry,” says the Lord.
What is the exact meaning of this advice?
Why obey the direction of the Master, we must be completely negligent in the care of temporal matters?
No doubt that grace may ask, sometimes, certain souls, the sacrifice of strict poverty and total abandonment to Providence. It is necessary to mention, however, of what they are rare these vocations. Everyone else, religious communities or individuals have assets they must manage them wisely.
The Holy Spirit praises strong women who knew how to rule his house. In the Book of Proverbs shows us getting up early for the servants to distribute the daily task and also working with their own hands. Nothing escapes his vigilance. Your people have nothing to fear: find all thanks to his foresight, as needed, nice and even some moderate luxury. Her children proclaim blessed and her husband extols the virtues.
Truth does not have so magnificently praised that woman, if she had not done his duty.
We grieve, but reasonably minding chores, let us not dominate the future prospects bleak anguish and count, without hesitation, with the aid of Providence.
None of illusions and trust is a big strength of soul. We have to avoid double hurdle: lack and excess. One who, through negligence, is uninterested in their business obligations and can not, without tempting God, expect an exceptional aid of Heaven. He who gives to the material concerns the top of their concerns, one that has less to God himself, he deceives even more crassly, so robs the Almighty the place that rightfully fits into our lives.
“In medio stat virtus” between these two extremes is a duty.
If we take care of our interests wisely, grief for the future will be through ignorance and contempt of the power and goodness of God.
During the many years in which St. Paul the Hermit, lived in the desert, a raven brought him every day, half a loaf. Well, it happened that San Antonio was to visit the illustrious solo. They talked at length the two saints, forgotten in his pious meditations of the need for food. Thought of them, however, Providence: the raven came, as usual, but this time bringing the whole loaf! The Father created the whole universe with a single word could perhaps be hard help their children in the hour of need?
St. Camillus de Lellis had borrowed to help the sick poor. The monks were alarmed. “He never should doubt of Providence”, he told the saint to reassure them. Is it difficult to Our Lord give us some of those goods with which filled the Jews and the Turks, enemies each other in our faith. ” Camilo’s confidence was not misplaced, one month later, one of his protectors bequeathed at death, a considerable sum.
Grieving the future is mistrust that offends God and provokes his wrath.
When the Hebrews fled Egypt, they were lost in the sands of the desert, they forgot the miracles that the Lord had done for him. They were afraid, murmured: “Will not God furnish a table in the wilderness?” “Can he give bread and put a table to his people?” Those words angered the Lord. Launched against them the fire of heaven. His anger fell on Israel, “they did not believe in God or salvation He waited for”
Nothing useless afflictions: the Father watches over us.
(From “The Book of Confidence”, Thomas P. Raymond of Saint Laurent)

2013.06.08.21.33


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Mensaje de confianzaNo inquietarse con el futuro Dios provee

Mensaje de confianza

No inquietarse con el futuro 

Dios provee nuestras necesidades. “No os inquietéis”, dice el Señor.

¿Cuál será el exacto sentido de ese consejo?

¿Para obedecer la dirección del Maestro, debemos ser completamente negligentes en el cuidado de los asuntos temporales?

No dudamos que la gracia puede pedir, a veces, a ciertas almas, el sacrificio de una pobreza estricta y de un total abandono a la Providencia. Es necesario dejar constancia, sin embargo, de lo poco frecuentes que son esas vocaciones. Todos los demás, comunidades religiosas o individuos, poseen bienes; deben administrarlos prudentemente.

El Espíritu Santo alaba a la mujer fuerte que supo gobernar bien su casa. En el Libro de los Proverbios nos la muestra levantándose muy temprano para distribuir a los criados la tarea cotidiana y trabajando también con sus propias manos. Nada escapa a su vigilancia. Los suyos nada tienen que temer: encontrarán todos, gracias a su previsión, lo necesario, lo agradable e incluso cierto lujo moderado. Sus hijos la proclaman bienaventurada y su marido le exalta las virtudes.

La Verdad no habría alabado tan magníficamente a esa mujer, si ella no hubiese cumplido su deber.

No nos aflijamos; aunque ocupándonos razonablemente de los quehaceres, no nos dejemos dominar por la angustia de sombrías perspectivas futuras y contemos, sin vacilaciones, con el socorro de la Providencia.

Nada de ilusiones: una confianza así supone una gran fuerza de alma. Hemos de evitar un doble escollo: la falta y la demasía. Aquel que, por negligencia, se desinteresa de sus obligaciones y de sus negocios no puede, sin tentar a Dios, esperar un auxilio excepcional del Cielo. Aquel que da a las preocupaciones materiales el primer lugar de sus preocupaciones, aquel que cuenta menos con Dios que consigo mismo, se engaña aún más crasamente; así roba al Altísimo el lugar que por derecho le cabe en nuestra vida.

“In medio stat virtus”: entre esos dos extremos se encuentra el deber.

Si nos ocupamos prudentemente de nuestros intereses, la aflicción por el futuro será por desconocimiento y menosprecio del Poder y de la Bondad de Dios.

Durante los muchos años en que San Pablo, el Ermitaño, vivió en el desierto, un cuervo le traía, cada día, medio pan. Pues bien, sucedió que San Antonio fue a visitar al ilustre solitario. Conversaron largamente los dos santos, olvidados en sus piadosas meditaciones de la necesidad del alimento. Pensaba en ellos, sin embargo, la Providencia: el cuervo vino, como de costumbre, pero trayendo esta vez ¡un pan entero! El Padre celestial creó todo el Universo con una sola palabra; ¿podría acaso serle difícil socorrer a sus hijos en la hora de la necesidad?

San Camilo de Lellis se había endeudado para socorrer a los enfermos pobres. Los religiosos se alarmaban. “Jamás se debe dudar de la Providencia”, les decía el santo para tranquilizarlos. ¿Será difícil a Nuestro Señor darnos un poco de esos bienes con los que colmó a los judíos y a los turcos, enemigos unos y otros de nuestra fe?”. La confianza de Camilo no fue defraudada; un mes después, uno de sus protectores le legaba, al morir, una suma considerable.

Afligirse con el futuro es desconfianza que ofende a Dios y provoca su cólera.

Cuando los hebreos, huyendo de Egipto, se vieron perdidos en las arenas del desierto, se olvidaron de los milagros que Jehová había hecho en su favor. Tuvieron miedo, murmuraron: “¿Podrá acaso Dios poner mesa en el desierto?” “¿Podrá acaso darnos pan y poner una mesa a su pueblo?”Esas palabras irritaron al Señor. Lanzó contra ellos el fuego del cielo. Su cólera cayó sobre Israel,“porque no creyeron en Dios ni esperaron de Él la salvación”

Nada de aflicciones inútiles: el Padre vela por nosotros. 

 (De “El Libro de la Confianza”, P. Raymond de Thomas de Saint Laurent)

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this’s Vietnam…

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El Papa: Para el cristiano Jesús es todo

El Papa: Para el cristiano Jesús es todo y lo demás es “nada”
 
VATICANO, 17 Jun. 13 / 10:32 am (ACI/EWTN Noticias).- Para el cristiano, Jesús es “el todo” y de aquí deriva su magnanimidad. Lo subrayó el Papa Francisco en la Misa del lunes en la Casa de Santa Marta. El Papa recordó que la justicia que trae Jesús es superior a aquella de los escribas, al ojo por ojo, diente por diente.
“Si alguien te golpea en la mejilla derecha, ofrécele también la otra”. El Papa centró su homilía de hoy en las fuertes palabras de Jesús dirigidas a sus discípulos. La historia del golpe, observó el Pontífice, “se ha convertido en un argumento clásico para burlarse de los cristianos”. En la vida, agregó, la “lógica normal” nos enseña que “debemos luchar, debemos defender nuestra posición” y si nos dan un golpe “nosotros daremos dos, así nos defendemos”.
Por lo demás, dijo Francisco, cuando aconsejo a los padres reprender a los propios hijos les digo siempre: “Jamás en la mejilla”, porque “la mejilla es la dignidad”. Jesús en cambio, luego el golpe en la mejilla continúa y pide también de dar el manto, despojarse de todo.
 
“La justicia que Él trae –afirmó el Santo Padre– es una justicia totalmente diversa del ojo por ojo, diente por diente. Es otra justicia”. Y esto, observó, lo podemos entender cuando San Pablo habla de los cristianos como “gente que no tiene nada” y “en cambio posee todo”.
He aquí entonces que la seguridad cristiana se encuentra en este “todo” que es Jesús. “El ‘todo’ – agregó es Jesucristo. Lo demás es ‘nada’ para el cristiano”. En cambio, advirtió el Papa, “para el espíritu del mundo el ‘todo’ son las cosas: las riquezas, las vanidades”, “tener posiciones más encumbradas” y “la ‘nada’ es Jesús”.
 
Por lo tanto si un cristiano puede caminar 100 kilómetros cuando le piden recorrer 10, “es porque para él eso es ‘nada’” y, tranquilamente, “puede dar el manto cuando le piden la túnica”. He aquí el “secreto de la magnanimidad cristiana, que siempre va acompañada con la docilidad”, y el “todo”, es Jesucristo:
“El cristiano es una persona que ensancha su corazón, con esta magnanimidad, porque tiene el ‘todo’, que es Jesucristo. Las otras cosas son la ‘nada’. Son buenas, sirven, pero en el momento del enfrentamiento escoge siempre el ‘todo’, con aquella docilidad, aquella docilidad cristiana que es el signo de los discípulos de Jesús: docilidad y magnanimidad. Y vivir así no es fácil, porque en serio te dan los golpes, ¿eh?, ¡te los dan! Y en las dos mejillas”.
“Pero, el cristiano es dócil, el cristiano es magnánimo: ensancha su corazón. Pero cuando encontramos estos cristianos con el corazón reducido, con el corazón encogido, que no funcionan… esto no es cristianismo: esto es egoísmo, enmascarado de cristianismo”.
“El verdadero cristiano”, dijo el Papa Francisco, “sabe resolver esta oposición bipolar, esta tensión entre el ‘todo’ y la ‘nada’, como Jesús nos había aconsejado: ‘Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás viene después”:
“El Reino de Dios es el ‘todo’, lo demás es secundario, no es lo principal. Y todos los errores cristianos, todos los errores de la Iglesia, todos nuestros errores nacen de aquí, cuando decimos a la ‘nada’ que es el ‘todo’ y al ‘todo’ que, parece que no cuenta… Seguir a Jesús no es fácil, no es fácil. Pero tampoco es difícil, porque en el camino del amor el Señor hace las cosas de forma que nosotros podamos ir hacia adelante; el mismo Señor nos ensancha el corazón”.
Esta es la oración que debemos hacer, agregó, “ante estas propuestas del golpe, del manto, de los 100 kilómetros”. Debemos pedir al Señor que ensanche “nuestro corazón”, para que “seamos magnánimos, seamos dóciles”, y no luchemos “por las pequeñeces, por la ‘nada’ de cada día”.
“Cuando uno opta por la ‘nada’, de aquella opción nacen los enfrentamientos en una familia, en las amistades, con los amigos, en la sociedad, también; los enfrentamientos que finalizan en la guerra: ¡por la ‘nada’! La ‘nada’ es la semilla de guerras, siempre. Porque es semilla de egoísmo. El ‘todo’ es aquello grande, es Jesús. Pidamos al Señor que ensanche nuestro corazón, que nos haga humildes, dóciles y magnánimos, porque en Él tenemos el ‘todo’; y que nos proteja de los problemas cotidianos alrededor de la ‘nada’”, concluyó.
 
¡ Ave María puríssima !
 
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